No hay vista más poderosa en la nauraleza que la migración en el Serengueti: te marcará de por vida. Filas de bestias salvajes, más de un millón de ellas, lenta, metódica, inevitablemente, caminan pesadamente hacia donde están los pastos verdes. Están acompañadas por cientos de miles de cebras y gacelas Thomson, cada cual es arrastrada por un impulso invisible. Siempre lo mismo, año tras año ellas se dirigen desde el Serengueti hasta el Masai Mara, hasta el cráter Ngorongoro y nuevamente de regreso. Los leones y otros carnívoros sólo se relamen perezosamente esperando sus cenas ambulantes. Lleva tu cámara, pero no podrás capturar esto en la película... Hay algo en las llanuras africanas, en la luz, en los árboles, en el cielo... Y al caer de cada tarde después de un largo día observando animales, bien sea en una tienda o en un albergue de lujo, tú y tus camaradas de viaje hablarán sobre el tema una y otra y otra y otra vez.
Aquí va un video:
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